Grabó a un compañero de trabajo, para chantajearle

Grabó a un compañero de trabajo, para chantajearle

Confirmado, grabar a un compañero de trabajo con una cámara oculta puede ser un delito grave en España, de acuerdo con el Artículo 197.1 del Código Penal, que dice que captar imágenes o sonidos de otra persona sin su consentimiento para vulnerar su intimidad constituye un delito de descubrimiento y revelación de secretos, castigado con penas de 1 a 4 años de prisión y multas de carácter económico.

De la relajación al error

Pasamos mucho tiempo en el trabajo. La oficina, en alguno de los casos es como nuestra segunda casa. Adaptamos ciertas comodidades para desarrollar mejor nuestro trabajo, a veces nos relajamos tanto que puede ocurrir que cometamos errores dentro de la normalidad de los usos y costumbres.

La casualidad le da una ventaja

Caso concreto de un hombre, responsable de un departamento de catorce personas. Uno de los compañeros, escucha por casualidad una conversación de su jefe, en un tono cariñoso, sensual y picarón. Su jefe estaba hablando con una mujer que no es su esposa.

Vamos a denominar espía al compañero, piensa que puede sacar beneficio a esa ventaja que tiene ante los demás y se pone manos a la obra e instala una serie de elementos de escucha y de grabación.

El jefe, diríamos la víctima, continúa con sus llamadas. Se siente seguro en su lugar de trabajo, porque en casa no podría mantener esas conversaciones. Cada vez se confía más, incluso pasa de la llamada a la videollamada.

Primera señal de alerta

En un momento determinado, en la hora del café, entre bromas y risas un compañero aporta una historia paralela de otra persona ajena al grupo, sobre une caso parecido al de la víctima, nos imaginamos que lo hace para ver la reacción de este o si se da por aludido.

A la víctima le llama la atención un detalle concreto de la exposición de su compañero, el espía, puesto que se trata de algo que él ha hablado con su interlocutora y es un detalle muy personal e íntimo totalmente.

¡Alguien le está espiando en su propio trabajo!

Es un toque de atención para la víctima, casi está seguro de que alguien le está escuchando, su duda está en si es la persona que ha hecho el comentario o si esto lo conoce el resto del equipo o de la empresa. La víctima toma precauciones y los días siguientes no mantiene conversaciones personales.

Primera amenaza

El tema parece que se ha calmado, pero un día, sobre su mesa, encuentra un papel doblado con el mensaje: ¿Ya no hablas con tu querida? La situación ya es muy tensa y la victima cree que dejando pasar el tiempo, puede que se olvide. No sabe si tomarlo como una broma un juego de un compañero o una amenaza.

Contacto con profesionales

La víctima contacta con Arkos Detectives y en la reunión nos indica que cree ser víctima de espionaje. Confiesa abiertamente que en el trabajo mantiene conversaciones con una mujer y que incluso han mantenido videoconferencias y que en su momento recibió una nota informativa y que cree saber de quien se trata, puesto que hizo un comentario que le dio la pista.

Su perfil, nos marcaba su próxima actuación

Las personas encajamos en perfiles determinados y el compañero, el espía que había grabado a la víctima, no se conformaba con disponer de las grabaciones, tenía que subir un peldaño, necesitaba que la víctima supiera que él sabía sobre su aventura, era más una especie de entre miedo y aventura a las consecuencias de decirlo de forma directa, trata de buscar la reacción de la víctima antes de actuar.

Control del espía

Su forma de actuar es la de mantener el secreto a medias porque le da una sensación de poder o ventaja.

Casualidad y venganza

Al relatarnos con detalles lo ocurrido y los indicios, la víctima ocupa un puesto de responsabilidad que siempre ha querido la otra persona, incluso tuvieron un conflicto laboral que terminó con un ajuste de salario a favor del espía. Es decir, la casualidad le dio al espía la oportunidad de vengarse.

 

Plan de actuación para descubrir al espía

Nuestro siguiente paso era descubrir si había terminales de escucha y/o de grabación y teníamos claro que el espía actuaría muy pronto porque su perfil así nos lo indicaba.

 

Tras un barrido en el despacho de la víctima, localizamos una grabadora ubicada debajo de la mesa de este y un terminal de emisión de la grabación que funcionaba mediante una tarjeta SIM.

Los terminales estaban localizados y ahora se trataba de crear una estrategia, aportar las contramedidas más adecuadas, que por razones de seguridad no indicamos, pero que sirvió para crear un cebo al espía.

Mensaje que le llega al espía

Pasados unos días, el espía, que seguía escuchando, entendió que la relación con esa mujer acabó y que la esposa de la víctima conoció la infidelidad. El espía no tardó en reaccionar, tal como habíamos pensado y ya, de manera clara habló con la víctima y le dijo que, aunque su mujer ya era conocedora de la infidelidad, iba a facilitar a los jefes la información de su comportamiento y de cómo aprovechaba el trabajo para acciones tales como llamadas telefónicas con la querida y lo más atractivo para él, las videollamadas.

 

Cazador cazado

Por asesoramiento nuestro y con el único fin de utilizar para demostrar el chantaje, el espía no sabía que estaba siendo grabado por la víctima y en la conversación reconoció que había instalado unos terminales y que iba a utilizar las grabaciones como chantaje, en realidad no utilizó esta palabra, pero si invitó a la víctima a cambio de guardarse las grabaciones, que hiciera una serie de acciones a favor de este. En ese momento la víctima le comentó que según el Artículo 197.1 del Código Penal, captar imágenes o sonidos de otra persona sin su consentimiento para vulnerar su intimidad constituye un delito de descubrimiento y revelación de secretos, castigado con penas de 1 a 4 años de prisión y multas de carácter económico.

Puedo grabar mientras yo participe en la conversación

El espía le recriminó su actuación y ¡por favor! Le vino a decir que le había grabado sin su consentimiento ¡de verdad! Ante lo que la víctima le contradijo aludiendo que el le había grabado y que estaba asesorado por profesionales de la investigación, debidamente habilitados para este tipo de actuaciones, informando que se puede grabar una conversación en la que intervienes sin avisar a la otra persona y no cometes ningún delito, ya que al participar en ella no vulneras el secreto de las comunicaciones.

 

Acuerdo y buen cierre para nosotros

Finalmente, llegaron a un acuerdo y a fecha de hoy y visto el resultado positivo, la víctima hablo con la empresa y tras realizar un barrido general, realizamos un mantenimiento convirtiéndose en un cliente habitual de Arkos Detectives.

 

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