La instalación de cámaras ocultas y dispositivos de escucha se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente. El acceso sencillo y económico a equipos de espionaje hace que cualquier persona pueda adquirir dispositivos de grabación de audio o vídeo capaces de vulnerar gravemente la privacidad de particulares y empresas.
Actualmente, la colocación de micrófonos espía o cámaras ocultas ya no se limita al ámbito profesional o al espionaje corporativo. Viviendas, despachos, oficinas, vehículos e incluso objetos cotidianos pueden convertirse en herramientas de vigilancia clandestina.
En muchos casos, las personas afectadas desconocen por completo que están siendo observadas o escuchadas.
En el ámbito doméstico, el espionaje suele producirse entre personas cercanas:
El objetivo suele centrarse en la obtención ilícita de conversaciones, imágenes, audios o información personal relacionada con:
Los actuales dispositivos de grabación y escucha pueden ocultarse en cuestión de segundos en:
Muchos de estos equipos son prácticamente invisibles a simple vista y cuentan con sistemas de transmisión remota capaces de enviar imágenes y audio en tiempo real.
Esta situación provoca que tanto particulares como empresas puedan ser víctimas de espionaje sin llegar a sospecharlo durante largos periodos de tiempo.
No solo buscamos dispositivos: buscamos garantizar un entorno realmente seguro. Nuestros profesionales emplean: